Relatos y Pensamientos de un adolescente

Relato XVII: Volar

Te sientes atrapado en una jaula de pensamientos,
Sin poder escapar a un lugar libre.
Donde tu eres como eres,
y sientes lo que sientes.

En tu interior solo encuentras,
tension, nervios, miedo, ansiedad.
Deseas que acabe, que el pecho deje de doler,
que el corazon vuelva a respirar.

Recuerdas esos momentos donde solías sonreir,
sin miedo a que tus ilusiones se marcharan,
viviendo cada segundo como si fuera el ultimo,
y disfrutando de una vida que consideras preciosa.

Pero, un dia, todo se vuelve gris.. o tal vez no
unicamente raro, ya no eres el de antes, o tal vez no,
el mundo ya no es el de antes, o tal vez tampoco,
Tal vez solo sea una ilusion que te aterra que se haga realidad.

Y no puedes reaccionar, no dejas de pensar,
de rebuscar en tu interior, por qué te sientes asi,
pero solo encuentras un puñado de sentimientos
que mezclados entre si te saludan diciendo:

-Deja de pensar, solamente actúa.

Volar.

Relato XVI: Doce poemas y un violín

Las olas se desmoronaban a los pies de la arena.
El viento hacía que el olor a sal
navegase a través del aire hasta una casa,
que se enterraba a pocos pasos del mar.

La melodía de un dulce violín
adormilaba a un gato de color betún que dormía en el rellano,
En la otra sala, las hojas llenas de tinta
volaban por la habitación buscando un destino polvoriento.

El violín se detuvo seguido de un gruñido de rabia,
y la pluma que rasgaba los folios se durmió en el escritorio.
Ella dejó su instrumento apoyado sobre la mesa del comedor,
y caminó hasta la habitación donde él la esperaba.

-Amor, estoy cansada- Dijo la joven.

Él se levantó de la silla y acercándose a ella la besó en la frente
mientras le sugería salir un rato a pasear por la playa

Se encaminaron juntos por la puerta trasera
dejando que la húmeda arena encharcara
sus desnudos pies, y que el sol,
que tanto brillaba, iluminara sus rostros agotados.

-No consigo acabar la canción- Dijo la chica con cara de angustia.

Él la abrazó fuertemente llevando la cabeza de ella a su pecho
que yacía oculto por una negra camisa.

-Verás como todo sale bien- Le respondió él con el propósito de animarla.

Ella le miró a los ojos, y con ilusión
le besó suavemete los labios con una dulzura
que jamás podreís siquiera imaginar.
Era un beso tan dulce que se escapaba de la realidad,
era un beso tan plácido que hacía desvanecer las tormentas
y los males, era un beso tan puro
que las mismísimas nubes  corrían ahuyentadas
por el brillo que el mísmo desprendía.
Era un beso con tanto amor que rendía al joven
en una perdición eterna.

Un amor que sólo él podía sentir,
puesto que ese beso, escondía la muerte de la muerte.
Era un intenso renacer,
que en ocasiones le asustaba, pero nunca olvidaba
que él renacía a cada beso sólo para
volver a morir en los labios de uno nuevo.

Un vicio contínuo, una droga incontrolable,
una necesidad absoluta, era lo que provocaba
el beso de aquella bella joven.

Tras unos segundos, sus cuerpos se separaron
y los dos, decididos a seguir con su magia,
entrelazaron sus manos y retornaron  a su hogar
donde sus instrumentos esperaban.

Ella, tomó de nuevo su violín y no descansó
hasta dominar todas las notas de la canción.
Él, cogió la pluma, y dejó que su corazón escribiera
las palabras adecuadas para terminar su poema.

No son la pareja perfecta,
a pesar de que mucha gente lo pensara,
de hecho tienen momentos en los que
son como fuego y agua.

Pero a pesar de ello, a pesar de sus discusiones,
a pesar de sus incontables lágrimas,
a pesar de tener días insoportables,
nunca se separan.

Ambos saben que la vida sin el otro
es una vida sin magia,
una vida sin sentido
una vida aburrida
una vida vacía.

Ambos se aman.

Doce poemas y un violín.

Relato XV: Miedo a crecer

Una fuente de dos pisos, esbelta y bella, circular con algunos detalles en su contorno, y varias decoraciones de estilo clásico, se plantaba sobre una escueta plaza.

En la fuente, una niña, bastante joven, tal vez de unos ocho o diez años, con las manos hundidas en la cara se secaba las lágrimas mientras gemía de tristeza.

Un hombre viejo se acercó a ella y sentándose a su lado le preguntó:-

-¿Qué le pasa a esta joven tan bella?

Ella respondió que tenía miedo a crecer y el viejo, entre risas le digo: “Crecer es vivir, y vivir es precioso. No llores más”

Unos minutos más tarde un caballero de aspecto agraciado y mediana edad se acercó a la niña y dijo:

-¿Qué te pasa niña? ¿Has perdido a tus papis?

Ella contestó lo mismo que al viejo y el hombre tras escucharla, le respondió con un tono apenado: “Sólo has de luchar para sobrevivir en este mundo de buitres”

La niña no comprendió demasiado la frase pero al verle marcharse cabizbajo, intuyó su respuesta.

Cuando la noche comenzó a apoderarse de la luz, un niño de prácticamente la misma edad que la niña, se tumbó a su lado, y ella, extrañada, por la enorme sonrisa del chico le preguntó:

-¿Tú no tienes miedo a crecer?

Él la miró a los ojos y le dijo:

-¿Ves La Luna?, yo de mayor quiero tocarla con mis propias manos.

Ella miró La Luna y las estrellas que asomaban el firmamento y su primera sonrisa, secó todas las lágrimas, tontamente derramadas.

 

Miedo a crecer.

Relato XIV: Azar

Mugre y polvo en moneda
Enemiga de la gravedad
Cayendo en tumbos
Descubre su cara ante mis lentes

Un sucio cincuenta
Que me da la espalda
Y la suerte de nuevo
Risotea en silencio

Un paso adelante
Aporreo mi pulgar
Y los vaivenes retornan
Descendiendo en fortuna

Otro paso más
Y al fin tus ojos
Se clavan en mi mirada
Afortunada de tenerte

Hueles a esperanza
Y a la vez a destrucción
Con un saber melancólico
De victoria pasada

A cada derribo un recuerdo
Fluye a través de mi mente
Deseoso de regresar
A un tiempo de paz

Donde los hombres
Éramos hombres
Y la sangre no danzaba
Entre pedazos de metal

Todos descansábamos
Con los ojos cerrados
Y el sol nos despertaba
En la silenciosa mañana

Cuando los perros
Simplemente dormían
Y sus colmillos
No me desgarraban a pedazos

El mal era castigado
Y el bien no se convertía
En una atrocidad
Que nunca termina

Ahora la suerte
Es mi única salvación
Que lentamente
Se escapa de mis manos

Cuestión de azar
Fue la causa de mi vida
Cuestión de azar
Será conservarla

Azar.

Relato XIII: Miradas llenas de prejuicios

Caminaba de un lado a otro, por la misma calle de aquel barrio tan elegantemente podrido.
Cruzándome una y otra vez con cientos de viandantes, de nuevo, elegantemente podridos.
Unos bajaban la cabeza, otros desviaban la mirada en cuanto yo les dedicaba mi atención y los demás, sencillamente se limitaban a escupir insultos.

“Pobre sociedad, ¿En qué nos hemos convertido? Solo unos centímetros de tela pueden crucificarte en un calvario continuo, y ¿por qué?

Es algo tan irracional, tan deshumano, tan inmoral que no encuentro una explicación lógica.”

Yo, en cambio, simplemente les sonrío, viendo como se exaltan al ver mis cruces, o mis piercings, o tal vez mi chaleco, o quizá mis botas… quién sabe.
Enorgullecido por mi desprejuiciado pensamiento y mi abierta mente, sigo caminando feliz por la calle, que… si, seguía estando podrida, y que sin explicación alguna yo no podía cambiarlo.

“Pero si tienes claro, quien eres, y no dejas que la sociedad te destroce el corazón, descubres que la felicidad no reside en lo que la gente piensa de ti, si no en saber quien eres realmente, y no tener miedo a mostrarlo.”

Miradas llenas de prejuicios.

Relato XII: Un día lleno de suspiros/Un mes lleno de lágrimas

[Un día lleno de suspiros]

Expresaban su amor tímidamente
a través de sinceras palabras,
que escondidas en cartas
rompían la distancia.

Las sonrisas no faltaban
en aquel día de verano,
los rayos del sol que amanecía
me provocaban esa sonrisa que tanto he deseado.

Solo unos kilómetros
separaban nuestros labios,
que delicadamente aguantaban
hasta ese día tan aclamado.

 

[Un mes lleno de lágrimas]

Pero este sueño ha llegado a su fin
y mis ojos humedecidos,
comienzan a llorar
tu inoportuna desepedida.

Ahora los días pasan tristes
esperando a que otra carta,
vuele hasta mi buzón
y me traiga de nuevo tu sonrisa.

Regresa pronto, no puedo vivir sin ti..

 

Un día lleno de suspiros/Un mes lleno de lágrimas

 

Relato XI: Duelo de caballeros

En gard!

Dos esbeltos caballeros blandían los aceros con decisión y contundencia.
Sus torsos danzaban ágilmente al son de los aspavientos que provocaban los floretes

Touché!

-Oh! Me temo, que su corpiño tiene un descosido.
-¡Silencio bastardo!
-Don Garler, ¿por qué no se desprende de su orgullo lanzándolo por el precipicio y se retira de este perdido combate, evitándome el placer de herirle un poco más?
-¡Silencio he dicho! Un insigne nunca abandonaría a su contendiente en la placidez y el festejo de su victoria.
-Si así lo desea, honorable “insigne”, ¡que los sables decidan!

Tras una burlona reverencia de Don Fermissio, se escucharon los aleteos y los aullidos golpeándose una y otra vez.

Un paso a las espaldas, dos hacia delante y un intento de estocada fallido.
Dos pasos atrás y un salto en la misma dirección evitando un contraataque.
Cientos de ofensivas pretendiendo hundir el valor de un enemigo, con la única razón de concluir con un odio, nacido del amor hacia una dama.

 

Duelo de caballeros.

 

 

Relato X: Juicio y sentencia

El paseo marítimo de Elvangard’s Street era exageradamente concurrido, todos los turistas se aglutinaban por aquellas esplendorosas zonas para disfrutar de la brisa del cálido mar de verano. Los niños jugaban, los padres reían, los camareros servían, los jefes chillaban, el feriante cobraba… todo como de costumbre, la rutina del gentío seguía siendo la misma que todos los años, pero en aquella negra noche algo enfurecía las entrañas de aquel oscuro mar.

No era una criatura, no era nada sobrehumano, no era nada tangible…
Era algo más trascendental, algo que no debería haber ocurrido nunca, aquello que emanaba desde dentro solo era el sentimiento y el bravío de una furia oleada de maltrato y desprecio que año tras año se había ocasionado hacia aquel trozo de agua.

Un remolino comenzó a sumergir las bollas y barcos que enamorados del puerto creían estar a salvo de la maldad. Segundo a segundo, bolla a bolla, barco a barco, el remolino crecía y su fuerza aumentaba en proporciones agigantadas.

La gente, sobresaltada por el vendaval que provocó el remolino con sus aspavientos, se acercó al bordillo del paseo y contempló la horrorosa escena que se escenificaba ante su mirada. Miradas temerosas y agonizantes que no sabían dar explicación a aquel suceso que no descansaba.

.-Oh, Señor! ¿Qué hemos hecho para que nos castigues de tal manera? – Gritó al cielo un hombre barbudo de apariencia añeja.

A lo lejos, por encima de los locales y comercios, apoyado en una barandilla y arropado por la sombría noche, un joven contestó:

.-No es el Señor quien os castiga, son vuestros comportamientos, que juzgados, os entregan su sentencia.

 

Juicio y sentencia.

 

Relato IX: ¡Bésame!

¡Bésame!

Un silencio vocal que desemboca en un grito de placer
El suave contacto mutuo, delicado y sereno
Ese sensación que recorre todo tu cerebro
en cuanto sientes el beso.

Cerrados los ojos, capaz de percibir tus nervios
con solo rozarte la mano
Me sumerjo en tus cálidos deseos
mientras te acaricio la mejilla.

¡Bésame!

Porque no podía haber aguantado ni un segundo más
necesitaba vivir la auténtica felicidad
Que me impregna cada vez que me besas.

De nuevo, junto a ti, estoy en paz
Me tranquilizas, haces que me olvide de mis temores
y que las sombras que me atormentan
huyan amenazadas por el poder del verdadero amor

¡Bésame!

Nunca detengas este beso eterno
No me abandones en la oscuridad
Siénteme, de nuevo, una y otra vez
que nadie consiga separarnos

Porque un beso puede ser más que un simple acto
que demuestra tu amor
Puede ser aquello que me mantiene,
aquello por lo que todavía sigo luchando.

 

¡Bésame!

Poema II: Pieza o puzle

Soy un cuerpo perdido en un mundo de mentira
Soy una mente volátil que escribe sus tristes pensamientos
Soy un corazón herido que evita sufrir y falla en sus intentos
Soy otro chico más. Otra simple alma que vaga perdida

O tal vez… ¿pueda cambiarlo?

Puedo ser un cuerpo que se mantiene en pie por seguir sonriendo
Puedo ser un cerebro que no tiene miedo a decir lo que piensa
Puedo ser un corazón que aun habiendo sido aplastado, sigue latiendo

Pieza o puzle, yo decido que ser.

Pieza o puzle